Versículos bíblicos sobre soberbia y humildad

Instituto Buenas Nuevas

1. ¿Qué piensa Dios de la soberbia?

A. La aborrece:

Proverbios 6:16,17
Hay seis cosas, y hasta siete, que el Señor aborrece por completo: 17 los ojos altaneros…

Proverbios 16:5
Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón.

B. Nosotros también debemos aborrecerla:

Proverbios 8:13
Honrar al Señor es odiar el mal. Yo odio el orgullo y la altanería, el mal camino y la mentira.

C. El orgullo es un pecado, no una virtud:

Proverbios 21:4
Los ojos altivos, el corazón orgulloso y el pensamiento de los malvados, todo es pecado.

Habacuc 2:4
Aquel cuya alma no es recta se enorgullece.

1 Juan 2:16
La vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

2. ¿Por qué está mal ser orgulloso?

A. Porque solo el Señor es grande; nosotros no:

Salmo 66:5–7
Vengan y vean las obras de Dios, admirable en Sus hechos a favor de los hijos de los hombres. 6 Convirtió el mar en tierra seca; cruzaron el río a pie; regocijémonos allí en Él. 7 Él domina con Su poder para siempre; Sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes.

Salmo 97:9
Tú, Señor, altísimo, estás por encima de toda la tierra y mucho más alto que todos los dioses.

Ezequiel 28:2
Se enalteció tu corazón, y dijiste: «Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares» (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios.

Filipenses 2:9,10
Dios le otorgó [a Jesús] el más alto privilegio, y le dio el más importante de todos los nombres, 10 para que ante Él se arrodillen todos los que están en el cielo, y los que están en la tierra, y los que están debajo de la tierra; 11 para que todos reconozcan que Jesucristo es el Señor y den gloria a Dios el Padre.

(V. también Salmo 21:13; 57:5,11; 107:8; 108:5; Isaías 2:11,17.)

B. Solo se debe glorificar a Dios:

Hechos 12:20–23
Herodes [Agripa I] estaba muy enojado con los de Tiro y de Sidón. Pero ellos, de común acuerdo se presentaron ante él, y habiéndose ganado a Blasto, camarero del rey, pedían paz, pues su región era abastecida por el territorio del rey. 21 El día señalado, Herodes, vestido con ropa real, se sentó en la tribuna y comenzó a hablarles. 22 Y la gente gritaba: «¡Voz de un dios y no de un hombre es esta!» 23 Al instante un ángel del Señor lo hirió, por no haber dado la gloria a Dios; y Herodes murió comido de gusanos.

1 Corintios 10:31
Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.

(V. también Jeremías 9:23,24; 1 Corintios 1:29.)

C. La soberbia nos lleva a despreciar y olvidar a Dios:

Deuteronomio 8:14
No se llenen de orgullo ni se olviden del Señor su Dios, que los sacó de Egipto, donde eran esclavos.

Salmo 10:4
El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.

Oseas 13:6
Su corazón se llenó de orgullo y se olvidaron de Mí.

D. Dios se aparta de los soberbios y los resiste:

Salmo 138:6
El Señor es excelso, y atiende al humilde, pero al altivo conoce de lejos.

Santiago 4:6
Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

E. La soberbia nos hace rebelarnos contra la Palabra de Dios:

Nehemías 9:16,29
Nuestros antepasados fueron orgullosos y testarudos, y no hicieron caso a Tus mandamientos. 29 Les aconsejabas que volvieran a cumplir Tus leyes; pero ellos se creían suficientes y no hacían caso de Tus mandamientos; violaban Tus decretos, que dan vida a quienes los practican; fueron rebeldes y testarudos, y no hicieron caso.

F. El orgullo conduce a delirios de grandeza:

Abdías 3
La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: «¿Quién me derribará a tierra?»

Gálatas 6:3
El que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

G. También se traduce en autoglorificación y en el deseo de recibir honra de los demás:

Proverbios 25:27
Comer mucha miel no es bueno: ni el buscar la propia gloria es gloria.

Mateo 23:5–7
Todo lo hacen [los fariseos] para que la gente los vea y los admire […], para que la gente piense que son muy obedientes a Dios. 6Cuando van a la sinagoga o asisten a fiestas, les encanta que los traten como si fueran los más importantes. 7 Les gusta que la gente los salude en el mercado con gran respeto, y que los llame maestros.

Marcos 12:38,39
Cuídense de los maestros de la Ley, pues les gusta andar con ropas largas y que los saluden con todo respeto en las plazas. 39Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los mejores lugares en las comidas.

H. Por complacer a las personas, a menudo desagradamos al Señor:

Juan 5:44
¡Cómo van a creerme, si les gusta que sea la gente la que hable bien de ustedes, y no el Dios único!

Juan 12:43
Amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

Gálatas 1:10
¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.

I. La soberbia nos hace creernos sabios:

Proverbios 3:7
No seas sabio a tus propios ojos; teme al Señor y apártate del mal.

Romanos 12:16
No sean orgullosos, sino pónganse al nivel de los humildes. No presuman de sabios.

1 Corintios 8:2
Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saber.

Salmo 131:1
[Los altivos persiguen grandezas, cosas demasiado elevadas para ellos.]

Proverbios 26:12
¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio? ¡Pues más puede esperarse de un necio que de él!

(V. también 1 Timoteo 1:7.)

J. La soberbia da origen a disputas:

Proverbios 13:10
La soberbia produce discordia.

Proverbios 28:25
El que mucho ambiciona, provoca peleas.

K. Como muchos otros vicios, nos contamina:

Marcos 7:21–23
De adentro, es decir, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los asesinatos, 22 los adulterios, la codicia, las maldades, el engaño, los vicios, la envidia, los chismes, el orgullo y la falta de juicio. 23 Todas estas cosas malas salen de adentro y hacen impuro al hombre.

L. Conduce a la perdición:

Proverbios 11:2
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra.

Proverbios 16:18
Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.

Proverbios 18:12
Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo.

Proverbios 29:23
El orgullo del hombre lo humillará.

Ezequiel 28:12–17
[Satanás cayó por ensoberbecerse.]

Isaías 14:12–15
[El orgullo de Lucifer:] ¡Cómo has caído del cielo, oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Pero tú dijiste en tu corazón: «Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte. 14 Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo». 15 Sin embargo, serás derribado al Seol, a lo más remoto del abismo.

Daniel 5:18,20,21
El Dios altísimo dio el reino, y también grandeza, gloria y honor, a Nabucodonosor. 20 Pero cuando se llenó de soberbia, y actuó terca y orgullosamente, se le quitó el poder y la gloria que tenía como rey. 21 Fue apartado de la gente y se convirtió en una especie de animal; vivió con los asnos salvajes, comió hierba como los bueyes y el rocío empapó su cuerpo, hasta que reconoció que el Dios altísimo tiene poder sobre todos los reinos humanos, y que Él da la dirección del gobierno a quien Él quiere.

1 Corintios 10:12
El que piensa estar firme, mire que no caiga.

3. Algunas causas del orgullo

A. La belleza:

Ezequiel 28:17
Tu belleza te llenó de orgullo.

B. Abundancia de bienes materiales:

Deuteronomio 8:12–14
Cuando hayan comido y estén satisfechos, y vivan en las buenas casas que hayan construido, 13 y vean que sus vacas y ovejas han aumentado, lo mismo que su oro y su plata y todas sus propiedades, 14 no se llenen de orgullo ni se olviden del Señor su Dios, que los sacó de Egipto, donde eran esclavos.

Ezequiel 28:5
Con tu gran habilidad para el comercio has aumentado tus riquezas, y las riquezas te han vuelto orgulloso.

Oseas 13:6
Cuando ustedes tuvieron comida de sobra, su corazón se llenó de orgullo y se olvidaron de Mí.

C. Excesiva seguridad en uno mismo:

Salmo 73:5,6
No pasan trabajos como los otros mortales. […] 6 Por tanto, la soberbia los corona.

D. Exaltación:

2 Crónicas 26:15,16
Su fama se extendió hasta muy lejos, porque fue ayudado en forma prodigiosa hasta que se hizo muy fuerte. 16 Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel al Señor su Dios.

1 Timoteo 3:6
No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga.

(V. también Daniel 11:11,12.)

4. Advertencias contra la soberbia

A. No seamos jactanciosos:

1 Samuel 2:3
No se jacten más ustedes con tanto orgullo, no salga la arrogancia de su boca. Porque el Señor es Dios de sabiduría, y por Él son pesadas las acciones.

Proverbios 27:2
Alábete el extraño, y no tu propia boca.

2 Corintios 10:18
La persona que merece aplausos no es la que habla bien de sí misma, sino aquella de quien el Señor habla bien.

(V. también 1 Corintios 13:4.)

B. No debemos enaltecernos:

Proverbios 25:6,7
No te alabes delante del rey ni te pongas en el lugar de los grandes, 7 porque mejor es que se te diga: «Sube acá», y no que seas humillado delante del príncipe.

Lucas 14:10
Cuando alguien te invite, busca el último puesto. Así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: «Amigo, ven siéntate aquí; este lugar es mejor». De esa manera, recibirás honores delante de los demás invitados.

C. El orgullo nos pone en situación peligrosa:

Salmo 18:27
Tú [Dios] humillarás los ojos altivos.

Proverbios 15:25
El Señor derribará la casa de los soberbios.

Eclesiastés 7:16
No seas demasiado justo, ni seas sabio en exceso. ¿Por qué has de destruirte?

Jeremías 48:25,26,29
[Los moabitas —gente muy soberbia, arrogante, altiva y altanera— se engrandecieron contra el Señor, y su poder fue destruido.]

5. Por qué está mal creerse bueno y justo por uno mismo

A. Porque no es cierto:

Job 9:2
¿Cómo puede un hombre ser justo delante de Dios?

Job 15:14–16
No hay hombre que sea puro ni que esté libre de culpa. 15 Si ni aun los ángeles merecen toda Su confianza, si ni siquiera el cielo es puro a Sus ojos, 16 ¡mucho menos el hombre, corrompido y despreciable, que hace el mal como quien bebe agua!

Salmo 130:3
Si tuvieras en cuenta la maldad, ¿quién podría mantenerse en pie?

Proverbios 20:9
¿Quién podrá decir: «Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado»?

Eclesiastés 7:20
No hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.

Isaías 64:6
Todos nosotros somos como un hombre impuro; todas nuestras buenas obras son como un trapo sucio.

Romanos 3:10,23
No hay justo, ni aun uno. 23 Todos pecaron.

Romanos 7:18
En mí, esto es, en mi carne, no habita el bien.

(V. también Gálatas 6:3.)

B. Solo Dios es bueno:

Mateo 19:17
¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, […] Dios.

Salmo 71:16
¡Proclamaré que solo Tú eres justo!

C. Nos aparta de Dios:

Lucas 16:15
Ustedes son los que se hacen pasar por justos delante de la gente, pero Dios conoce sus corazones; pues lo que los hombres tienen por más elevado, Dios lo aborrece.

Romanos 10:3
No reconocen que es Dios quien hace justos a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos.

D. Nos impide ver nuestros pecados:

Job 32:1,2
Job insistía en que era inocente […]. 2 Entonces […] Elihú […] no pudo contener más su enojo contra Job, al ver que insistía en su inocencia y culpaba a Dios.

Proverbios 30:12
Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia.

Lucas 6:41,42
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo», no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

Juan 9:41
Si ustedes fueran ciegos, no tendrían culpa de sus pecados. Pero como dicen que ven, son culpables.

(V. también Proverbios 16:2; 21:2.)

E. La verdadera justicia (rectitud) entraña confianza en Dios:

Gálatas 3:6
Abraham creyó a Dios, y Dios le tuvo esto en cuenta y lo reconoció como justo.

Filipenses 3:9
…no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe.

Tito 3:5
No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por Su misericordia nos salvó.

6. ¿Por qué está mal creerse mejor que los demás?

A. Porque no es cierto que lo seamos:

Juan 8:7
El que de ustedes esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.

Romanos 3:23
Todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.

B. Es una actitud arrogante que desagrada y enoja a Dios:

Salmo 101:5
¡No soporto al altanero y arrogante!

Isaías 65:5
[Habla Dios:] Dicen: «Quédate ahí, no me toques; soy demasiado sagrado para que me toques». Esa gente es como fuego que arde todo el día; me molestan como el humo en las narices.

C. Nos hace despreciar y tratar duramente a los demás:

Lucas 18:9
Confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros.

Lucas 18:11
El fariseo, de pie, oraba así: «Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos».

(V. también Mateo 9:10–13.)

D. Ser comprensivos con los fallos de los demás es más importante que tener una conducta intachable:

Mateo 23:23
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, y han descuidado los preceptos más importantes de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!

E. Lo que somos se debe íntegramente a la gracia de Dios:

1 Corintios 4:7
¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías como si no hubieras recibido?

1 Corintios 15:10
Por la gracia de Dios soy lo que soy.

2 Corintios 3:5
Nosotros no somos capaces de hacer algo por nosotros mismos; es Dios quien nos da la capacidad de hacerlo.

Juan 5:30
No puedo Yo hacer nada por Mí mismo.

7. El abatimiento de los soberbios

A. Dios puede humillar —y de hecho humilla— a los orgullosos:

Daniel 4:37
Él puede humillar a los que andan con soberbia.

Génesis 11:1–8
[Dios confundió y dispersó a los hombres que construían, movidos por el orgullo, la torre de Babel.]

1 Samuel 13:8–14
[El rey Saúl se tomó la libertad de ofrecer un sacrificio sin esperar a Samuel, el profeta; como consecuencia, perdió el reino.]

2 Crónicas 32:24,25
Ezequías cayó gravemente enfermo; pero oró al Señor, quien le contestó por medio de una señal milagrosa. 25 Pero, a pesar del beneficio que había recibido, Ezequías no fue agradecido, sino que se llenó de orgullo, por lo cual el Señor se enojó con él.

Isaías 2:11,12
La mirada altiva del hombre será abatida, y humillada la soberbia de los hombres. Solo el Señor será exaltado en aquel día. 12 El día del Señor de los ejércitos vendrá contra todo el que es soberbio y orgulloso, contra todo el que se ha ensalzado, y serán abatidos.

Isaías 13:11
Haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.

Daniel 5:20,21
Cuando se llenó de soberbia, y actuó terca y orgullosamente, se le quitó el poder y la gloria que tenía como rey. 21 Fue apartado de la gente y se convirtió en una especie de animal; vivió con los asnos salvajes, comió hierba como los bueyes y el rocío empapó su cuerpo, hasta que reconoció que el Dios altísimo tiene poder sobre todos los reinos humanos, y que Él da la dirección del gobierno a quien él quiere.

Abdías 4
«Aunque te remontes como el águila, y aunque entre las estrellas pongas tu nido, de allí te derribaré», declara el Señor.

2 Corintios 12:7
[Pablo:] Para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne.

(V. también Jeremías 50:31,32.)

B. Es ley de Dios que si nos enaltecemos, seremos humillados:

Mateo 23:12
El que se enaltece será humillado.

Lucas 14:11
El que se crea superior a los demás, será puesto en el lugar menos importante.

Lucas 18:14
Cualquiera que se ensalza, será humillado.

C. La humillación nos enseña que Dios está por encima de nosotros:

Job 42:1–6
[Después de ser humillado:] Job respondió al Señor: 2 «Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, y que ninguno de Tus propósitos puede ser frustrado. 3 […] Por tanto, he declarado lo que no comprendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no sabía. 4 Escucha ahora, y hablaré; te preguntaré y Tú me instruirás. 5 He sabido de Ti solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. 6 Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza».

Daniel 4:30–35
El rey reflexionó, y dijo: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he edificado como residencia real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?» 31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: «Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado, 32 y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo. Te darán hierba para comer como al ganado, y siete años pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien le place». 33 En aquel mismo instante se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, comía hierba como el ganado y su cuerpo se empapó con el rocío del cielo hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las águilas y sus uñas como las de las aves. 34 Pero al fin de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón, y bendije al Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque Su dominio es un dominio eterno, y Su reino permanece de generación en generación. 35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, mas Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra. Nadie puede detener Su mano, ni decirle: «¿Qué has hecho?»

8. Por qué debemos desear ser humildes

A. Dios ama a los humildes y se deleita en ellos:

Salmo 51:17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás Tú, oh Dios.

Salmo 138:6
Aunque el Señor está en lo alto, se fija en el hombre humilde.

1 Pedro 3:3,4
Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, 4 sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios.

1 Pedro 5:5
Dios se opone a los orgullosos, pero trata con amor a los humildes.

B. Dios está próximo a los humildes:

Salmo 34:18
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu.

Isaías 57:15
Así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: «Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados».

C. Dios nos exige humildad:

Miqueas 6:8
Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?

Colosenses 3:12
Ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.

D. La humildad resulta en honra y bendiciones:

Proverbios 22:4
La humildad y la reverencia al Señor traen como premio riquezas, honores y vida.

Proverbios 29:23
El de espíritu humilde obtendrá honores.

E. Si somos humildes, Dios nos enaltecerá:

1 Samuel 15:17
Aunque eras pequeño a tus propios ojos, fuiste nombrado jefe de las tribus de Israel y el Señor te ungió rey sobre Israel.

Proverbios 15:33
Para recibir honores, primero hay que ser humilde.

Mateo 23:12
El que se humilla será enaltecido.

Lucas 1:52
Ha quitado a los poderosos de sus tronos; y ha exaltado a los humildes.

Santiago 4:10
Sean humildes delante del Señor y Él los premiará.

1 Pedro 5:6
Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él los exalte a Su debido tiempo.

F. Dios ayuda a los humildes:

Salmo 25:9
[El Señor] dirige a los humildes en la justicia, y enseña a los humildes su camino.

Salmo 147:6
El Señor levanta a los humildes, pero humilla por completo a los malvados.

Salmo 149:4
El Señor se complace en Su pueblo; da a los humildes el honor de la victoria.

Lucas 1:48
Dios tiene especial cuidado de mí, Su humilde esclava.

G. La humildad nos puede librar de apuros y males:

1 Reyes 21:17,25–29
[El malvado rey Acab se humilló delante de Dios, y Dios no trajo el mal en sus días.]

2 Crónicas 32:26
Después Ezequías se humilló, quitando el orgullo de su corazón, tanto él como los habitantes de Jerusalén, de modo que no vino sobre ellos la ira del Señor en los días de Ezequías.

H. Dios provee a los humildes de verdadera sabiduría:

Proverbios 11:2
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: mas con los humildes es la sabiduría.

1 Corintios 3:18
Que nadie se engañe: si alguno de ustedes se cree sabio según la sabiduría de este mundo, vuélvase como un ignorante, para así llegar a ser verdaderamente sabio.

Lucas 10:21
Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido».

I. A los ojos de Dios, la verdadera grandeza se halla en la humildad:

Eclesiastés 7:8
Mejor es la paciencia de espíritu que la arrogancia de espíritu.

Mateo 18:4
En el reino de Dios, las personas más importantes son humildes como este niño.

Mateo 19:30
Muchos que ahora no son importantes, serán los más importantes.

Marcos 10:43
Si alguien quiere ser importante, tendrá que servir a los demás.

Lucas 22:26
Ustedes no deberán ser como ellos. El más importante entre ustedes debe ser como el menos importante de todos; y el jefe de todos debe servir a los demás.

J. Bendiciones reservadas para los humildes:

Salmo 37:11
Los humildes heredarán la tierra y disfrutarán de completa paz.

Mateo 5:5
Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.

9. Una actitud humilde

A. Tener presente que todo lo bueno se debe a Dios y no a uno mismo:

Génesis 41:15,16
El faraón le dijo: «He tenido un sueño y no hay quien pueda interpretarlo, pero he sabido que cuando tú oyes un sueño lo puedes interpretar». 16 «Eso no depende de mí —contestó José—; pero Dios le dará a Su Majestad una contestación para su bien».

Daniel 2:26–30
El rey le dijo a Daniel […]: «¿Puedes tú decirme lo que soñé, y lo que mi sueño significa?» 27 Daniel respondió: «No hay ningún sabio ni adivino, ni mago ni astrólogo, que pueda explicar a Su Majestad el misterio que desea conocer. 28 Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y Él ha hecho saber a Su Majestad lo que va a pasar en el futuro. Voy a explicarle a Su Majestad el sueño y las visiones que ha tenido mientras dormía: 29 Su Majestad se hallaba en su cama; se puso a pensar en lo que va a pasar en el futuro, y el que revela los misterios se lo ha dado a conocer. 30 También a mí me ha sido revelado este misterio, pero no porque yo sea más sabio que todos los hombres».

1 Corintios 15:9,10
Yo soy el más pequeño de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.

2 Corintios 10:17
El que se gloría, gloríese en el Señor. (V. también Jeremías 9:23,24.)

Gálatas 6:14
Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesús.

B. Leer y obedecer la Palabra:

Deuteronomio 17:19,20
La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida [la Palabra], para que aprenda a temer al Señor su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos, 20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos.

C. Aceptar nuestras limitaciones de forma realista:

Romanos 12:3
Por el encargo que Dios en Su bondad me ha dado, digo a todos ustedes que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado.

10. Humildad unos con otros

A. Seguir el ejemplo de humildad de Cristo:

Mateo 21:5
Díganle a la gente de Jerusalén: «¡Miren, ahí viene su rey! Él es humilde, viene montado en un burro, en un burrito».

Juan 13:5,12–15
Echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida. 12 Cuando acabó de lavarles los pies, tomó Su manto, y sentándose a la mesa otra vez, les dijo: «¿Saben lo que les he hecho? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. 14 Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 15 Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan».

Lucas 22:27
Piensen en esto: ¿Quién es más importante: el que está sentado a la mesa o el que le sirve la comida? ¿No es cierto que se considera más importante al que está sentado a la mesa? Sin embargo, vean que Yo, el Maestro, les he servido la comida a todos ustedes.

Filipenses 2:5–8
Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo: 6 Aunque Cristo siempre fue igual a Dios, no insistió en esa igualdad. 7 Al contrario, renunció a esa igualdad, y se hizo igual a nosotros, haciéndose esclavo de todos. 8 Como hombre, se humilló a Sí mismo y obedeció a Dios hasta la muerte: ¡murió clavado en una cruz!

B. Otros ejemplos de humildad verdadera:

1 Samuel 25:40,41
Cuando los criados de David llegaron a Carmel para hablar con [Abigail], le dijeron: «David nos ha enviado por usted, porque quiere hacerla su esposa». 41 Abigail se inclinó hasta el suelo, en actitud de reverencia, y contestó: «Yo soy una simple servidora de David, dispuesta a lavar los pies de sus esclavos, si él así me lo ordena».

Marcos 7:25–30
Supo de Él la madre de una muchacha que tenía un espíritu impuro, la cual fue y se arrodilló a los pies de Jesús. 26 La mujer no era judía, sino originaria de Sirofenicia. Fue, pues, y rogó a Jesús que expulsara de su hija al demonio. 27 Pero Jesús le dijo: «Deja que los hijos coman primero, porque no está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros». 28 Ella le respondió: «Pero, Señor, hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan caer los hijos». 29 Jesús le dijo: «Por haber hablado así, vete tranquila. El demonio ya ha salido de tu hija». 30 Cuando la mujer llegó a su casa, encontró a la niña en la cama; el demonio ya había salido de ella.

Lucas 7:2–7
Vivía allí un capitán romano que tenía un criado al que estimaba mucho, el cual estaba enfermo y a punto de morir. 3 Cuando el capitán oyó hablar de Jesús, mandó a unos ancianos de los judíos a rogarle que fuera a sanar a su criado. 4 Ellos se presentaron a Jesús y le rogaron mucho, diciendo: «Este capitán merece que lo ayudes, 5 porque ama a nuestra nación y él mismo hizo construir nuestra sinagoga». 6 Jesús fue con ellos, pero cuando ya estaban cerca de la casa, el capitán mandó unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque yo no merezco que entres en mi casa; 7 por eso, ni siquiera me atreví a ir en persona a buscarte. Solamente da la orden, para que sane mi criado».

Juan 1:27
[Juan el Bautista dijo:] Este [Jesús] es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

(V. también 1 Samuel 9:21, sobre Saúl; 2 Samuel 7:18, sobre David; 1 Reyes 3:7, sobre Salomón; Mateo 3:14, sobre Juan el Bautista.)

C. Someterse con humildad los unos a los otros:

Lucas 22:25,26
Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos; y los que tienen autoridad sobre ellos son llamados bienhechores. 26 Pero no es así con ustedes; antes, el mayor entre ustedes hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve.

Efesios 5:21
Estén sujetos los unos a los otros, por reverencia a Cristo.

1 Pedro 5:5
Todos deben someterse unos a otros con humildad, porque: «Dios se opone a los orgullosos, pero ayuda con Su bondad a los humildes».

D. Amar y honrar a los demás:

Romanos 12:10
Ámense como hermanos los unos a los otros, dándose preferencia y respetándose mutuamente.

Romanos 14:2,3
Uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, solo come legumbres. 3 El que come de todo no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha recibido.

1 Corintios 13:4
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso.

Filipenses 2:3
No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo.

(V. también 1 Corintios 12:18–23.)

E. Señalar los errores ajenos humildemente:

Lucas 6:42
Saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.

Gálatas 6:1
Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

2 Timoteo 2:25
Debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad.

11. La solución

A. Confiesa humildemente ante el Señor tus faltas e ineptitud:

Santiago 4:10
Humíllense en la presencia del Señor.

B. Pide a los demás que oren por ti para que superes tu orgullo:

Santiago 5:16
Confiesen sus pecados unos a otros, y oren unos por otros.

Mateo 18:19,20
Si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.

C. Ejemplos de personas que se arrepintieron de su orgullo y buscaron humildemente al Señor:

2 Samuel 24:2–4,8–10
[David, envanecido, hizo un censo en su reino para saber cuánto poderío tenía; mas luego se arrepintió y buscó misericordia.]

Job 40:1–5; 42:1–6
[Job, que se creía muy justo —v. 32:1; 35:2—, confesó humildemente lo vil que era y se arrepintió.]

Salmo 51:1–4
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones. 2Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas.

Daniel 4:33–35,37
[El rey Nabucodonosor confesó humildemente que solo Dios era grande.]

Pasajes de interés especial:

1 Reyes 12:1–16
[Roboam respondió al pueblo «duramente» y con soberbia, y perdió gran parte del reino.]

2 Crónicas 26:14–23
[El rey Uzías «se enalteció» y tuvo la osadía de quemar incienso en el altar, donde no le era permitido, y fue herido de lepra.]

Lucas 18:9–14
[Parábola del fariseo soberbio y el pecador humilde.]

Publicado en Tour temático de la Biblia: Vida cristiana
© Aurora Production AG, Suiza, 2012

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