Versículos bíblicos sobre tranquilidad

1. Un temperamento apacible evidencia fortaleza de espíritu

Eclesiastés 7:8
Mejor es el fin de un asunto que su comienzo; mejor es la paciencia de espíritu que la arrogancia de espíritu.

Isaías 30:15
El Señor, el Dios Santo de Israel, dice: «Vuelvan, quédense tranquilos y estarán a salvo. En la tranquilidad y la confianza estará su fuerza».

Lucas 21:19
Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.

1 Pedro 3:4
[Que nuestro atavío sea] el interno, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.

2. Un espíritu manso y un carácter tranquilo son virtudes que se pueden adquirir

Salmo 131:2
He calmado y acallado mi alma; como un niño destetado en el regazo de su madre, como un niño destetado está mi alma dentro de mí.

Isaías 7:4
Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón.

Sofonías 2:3
Buscad [al Señor] todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra Su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre.

1 Tesalonicenses 4:11
Tengan por su ambición el llevar una vida tranquila. (V. también 1 Timoteo 2:1–3.)

2 Tesalonicenses 3:11,12
Hemos sabido que algunos de ustedes llevan una conducta indisciplinada, muy ocupados en no hacer nada. 12 A tales personas les mandamos y encargamos, por la autoridad del Señor Jesucristo, que trabajen tranquilamente para ganarse la vida.

Santiago 1:19
Mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar.

3. El Señor bendice el que haya un ambiente de tranquilidad

Proverbios 17:1
Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia.

Eclesiastés 4:6
Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 9:17
Las palabras del sabio oídas en quietud son mejores que los gritos del gobernante entre los necios.

4. Una actitud tranquila ante el Señor denota confianza en que Él obrará a favor nuestro

Éxodo 14:13
Moisés les contestó: «No tengan miedo. Manténganse firmes y fíjense en lo que el Señor va a hacer hoy para salvarlos».

Job 22:21
Vuelve ahora en amistad con Dios y tendrás paz; y la prosperidad vendrá a ti.

Salmo 42:5
¿Por qué te desesperas, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarlo otra vez por la salvación de Su presencia.

Isaías 40:31
Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.

Lamentaciones 3:26
Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.

Hechos 19:36
No hay razón para este alboroto. Cálmense y piensen bien las cosas.

Filipenses 4:6,7
No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. 7 Así Dios les dará Su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.

Colosenses 3:15
Que la paz de Cristo reine en sus corazones.

Hebreos 4:9–11
Queda un reposo para el pueblo de Dios. 10 Porque el que ha entrado en Su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las Suyas. 11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo.

5. Inquietarnos y emplear las energías de la carne es inútil, aparte que no nos permite hacer las cosas como Dios quiere

Salmo 37:7–9
[Podemos elegir entre esperar a que el Señor nos oriente, y preocuparnos y terminar en una situación que no es acorde con la voluntad de Dios.] Confía callado en el Señor y espera en Él con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. 8 Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, solo harías lo malo. 9 Porque los malhechores serán exterminados, pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.

Salmo 39:6
Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana.

Salmo 127:2
Es en vano que se levanten de madrugada, que se acuesten tarde, que coman el pan de afanosa labor, pues Él da a Su amado aun mientras duerme.

Lucas 10:38–42
[María se quedó sentada escuchando a Jesús mientras Marta se afanaba cada vez más, hasta el punto de que se quejó al Señor de su hermana.] Jesús siguió Su camino y llegó a una aldea, donde una mujer llamada Marta lo hospedó. 39 Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que Él decía. 40 Pero Marta, que estaba atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te preocupa nada que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude». 41 Pero Jesús le contestó: «Marta, Marta, estás preocupada y te inquietas por demasiadas cosas, 42 pero solo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la va a quitar».

Lucas 12:25,26
¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? 26 Si ustedes, pues, no pueden hacer algo tan pequeño, ¿por qué se preocupan por lo demás?

6. El sosegarnos ante el Señor nos ayuda a prestar atención a Sus palabras e instrucciones

Números 9:8
Moisés les respondió: «Esperen a que reciba yo instrucciones del Señor en cuanto a ustedes».

1 Samuel 3:7–10
Samuel no conocía al Señor todavía, pues Él aún no le había manifestado nada. 8 Pero por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y este se levantó y fue a decirle a Elí: «Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería?» Elí, comprendiendo entonces que era el Señor quien llamaba al joven, 9 dijo a este: «Ve a acostarte; y si el Señor te llama, respóndele: “Habla, que Tu siervo escucha”». Entonces Samuel se fue y se acostó en su sitio. 10 Después llegó el Señor, se detuvo y lo llamó igual que antes: «¡Samuel! ¡Samuel!» «Habla, que Tu siervo escucha», contestó Samuel.

1 Samuel 9:27
Mientras descendían a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl: «Dile al criado que pase delante de nosotros y siga, pero tú quédate para que yo te declare la palabra de Dios».

1 Samuel 12:7
Aguardad, y discutiré con vosotros delante [del Señor] acerca de todos los hechos de salvación que [Él] ha hecho con vosotros y con vuestros padres.

Job 37:14
Detente, y considera las maravillas de Dios.

Salmo 4:4
¡Tiemblen y no pequen más! Ya acostados, y en silencio, examinen su propia conciencia.

Salmo 25:9
[Dios] encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.

Salmo 46:10
Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios.

Habacuc 2:20
El Señor está en Su santo templo: ¡guarde silencio delante de Él toda la tierra! (V. también Zacarías 2:13.)

Santiago 1:21
Reciban ustedes con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas.

7. La certidumbre de que estamos esforzándonos al máximo por agradar al Señor y hacer Su voluntad nos da tranquilidad de espíritu y paz interior

2 Crónicas 20:30
El reinado de Josafat siguió tranquilo, porque Dios le concedió paz con los países vecinos.

Salmo 37:37
Fíjate en el hombre honrado y sin tacha: el futuro de ese hombre es la paz.

Salmo 119:165
Mucha paz tienen los que aman Tu ley, y nada los hace tropezar.

Proverbios 1:33
El que me escuche vivirá confiadamente, estará tranquilo, sin temor del mal.

Isaías 32:17,18
La obra de la justicia será paz, y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza para siempre. 18 Entonces habitará Mi pueblo en albergue de paz, en mansiones seguras y en lugares de reposo.

Romanos 5:1
Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Publicado en Tour temático de la Biblia: Una vida más feliz
© Aurora Production AG, Suiza, 2012

Comments

  • Sol Ortiz Bañuelos .
    2 diciembre, 2017

    Este tema es muy oportuno,lleno d Sabiduría y conocimiento de lo q El Padre pide d nosotros…Gracs Ptr Conty…muy agradecida.Dios le da todo….Abrz también a los suyos…en el Amor d JESÚS!!!! %%

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